sábado, 9 de abril de 2016

El Tío Tirantes 8

Una de las imágenes más impresionantes que uno guarda del servicio militar es la del Tío Tirantes practicando Tae­cuondo. Muchos días, a la hora de paseo, se ponía un kimono, cogía los luchakos, o los munchakos, o como coño se llamen los dos palos unidos por una cadena, se plantaba en medio de la sala de la televisión y empezaba dale que dale, a mover los palos y la cadena, dando gritos atroces. Su cara sufría una transforma­ción espectacular. Su semblante de tortuga iba adqui­riendo pro­gresivamente una bonita tonalidad rojiza. Empezaba a sudar copiosamente y cada vez se parecía más al espectro de Bruce Lee. Por fin, cuando el color de su cara se aproximaba peligrosamente al mo­rado inten­so, una especie de reloj interior le avisaba de que convenía terminar la sesión. Entonces el Tío Tirantes se rela­ja­ba, volvía al Planeta Tierra y recuperaba su aguerrido porte militar, barriga incluida. Al principio congregaba a su alre­dedor un nutri­do gru­po de espectadores, esperanzados en que se le escapara al­gún lunchako y se partiera la cara él solito. Hubiera sido entre­tenido para variar, pues siempre se la par­tía Conesa. Pero no, el Tiri dominaba la técnica. Así que pronto dejó de interesar al personal y al poco tiempo nadie le hacía caso. Conociendo sus ante­ce­dentes fami­liares e ideológicos, no se podía descartar la sos­pe­cha de que aquel capullo, en la vida civil, fuera al­gún guerrillero fascis­ta de los que corrían por aquellos años por las universidades. Vete a saber.

Ahora, muchos años después de la licencia, me lo imagino felizmente casado con su novia de toda la vida –una rubia espectacular, ésa es la verdad. Pudimos verla en Navidad, cuando la trajo a la batería a ver el bonito cañón-pesebre de La Tulipe. ¡Qué sádico!-, que le hace el salto con un piloto del SEPLA. Vive en un bonito adosado en una urbanización pija del norte de Madrid, trabaja de ingeniero en Telefónica, tiene un hijo tan gilipollas como él y es feliz dueño de un Rotweiler. Y vota al PP, por supuesto.

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