La
ceremonia de los caídos se celebraba cada viernes a mediodía. Todas
las compañías formaban en la explanada central aguantando
el sol de julio. El coronel, desde la tribuna, lanzaba su arenga patriótica
semanal. Explicaba la historia de un abanderado en la guerra de
Marruecos. Le hirieron en el brazo derecho y cogió la
bandera con la mano izquierda. Recibió un balazo en la mano
izquierda y sujetó el asta de la bandera con el sobaco. Le
dieron en el hombro izquierdo -mala suerte- y se
pasó la enseña al otro sobaquillo. También allí le
tocaron, por supuesto, y en este punto de la narración
el coronel hizo una pausa dramática y lanzó la pregunta que la
tropa esperaba:
-
¿Y sabéis entonces con qué cogió la bandera?
Y
un sordo rumor se fue extendiendo entre las filas de las compañías:
"¡Con
la polla!".
-
¡Con los dientes!
Lástima,
un final vulgar estropea una buena historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario